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Los viajeros comenzaron a percibir en sus gastos el efecto de las tensiones en Medio Oriente. Varias aerolíneas de Asia y Europa comunicaron aumentos de tarifas, recargos por combustible y ajustes en sus horarios, luego de que la crisis en el estrecho de Ormuz elevara los costos del combustible para aviación y obligara a modificar rutas aéreas clave.
El impacto se manifestó con rapidez en la actividad aérea regional. De acuerdo con datos del servicio de seguimiento de vuelos Flightradar24, el número de operaciones en Emiratos Árabes Unidos cayó con fuerza hacia finales de febrero.
En algunos momentos se registraron menos de 90 vuelos diarios, debido a las tensiones y a la incertidumbre relacionada con la seguridad del espacio aéreo. En escenarios normales, algunas aerolíneas podían alcanzar hasta 1.500 vuelos.
Tras esos niveles reducidos observados al cierre de febrero, la actividad aérea comenzó a mostrar una recuperación gradual a comienzos de marzo.
El 9 de marzo, después de que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara que la guerra en Irán estaba cerca de terminar, se registró uno de los días con mayor movimiento en la región, con más de 600 vuelos en algunos aeropuertos.
Aunque el repunte fue descrito como débil, representó un alivio para las compañías.
Detrás de estos cambios se encuentra el encarecimiento del combustible para aviación. Antes de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, el precio del queroseno para aviones se ubicaba entre 85 y 90 dólares por barril.
Tras el inicio de las hostilidades, el valor subió hasta un rango de entre 150 y 200 dólares por barril, según informó Air New Zealand, compañía que anunció la suspensión de sus previsiones financieras para 2026 debido a la incertidumbre del mercado energético.
El aumento de precios refleja el efecto del conflicto en una región que concentra algunas de las mayores reservas de petróleo del mundo y que además constituye un sector clave para la exportación de crudo.
Las hostilidades interrumpieron un corredor estratégico de exportación de petróleo, situación que elevó los costos operativos de las aerolíneas y aumentó la preocupación por un posible impacto más amplio en la demanda de viajes internacionales.
Ante este escenario, varias aerolíneas comenzaron a trasladar el incremento de costos a los pasajeros. Entre las medidas anunciadas se encuentran:
“Aumentos de esta magnitud hacen necesario reaccionar para mantener operaciones estables y fiables”, dijo un portavoz de SAS a la agencia de noticias Reuters.
El impacto podría ampliarse si la crisis se prolonga. La aerolínea Finnair, que había cubierto más del 80% de sus compras de combustible durante el primer trimestre, advirtió que un conflicto prolongado podría afectar no solo el precio del combustible, sino también su disponibilidad temporal.
A este escenario se suman dificultades en la producción. Kuwait, uno de los principales exportadores de combustible para aviación hacia Europa noroccidental, ha registrado recortes en su producción, lo que incrementa la presión sobre el suministro global de combustible, y no solo en Medio Oriente.
Además del encarecimiento del combustible, la guerra también ha provocado episodios de tensión en el espacio aéreo regional.
El 10 de marzo, varios aviones con destino a Dubái fueron puestos temporalmente en espera tras una alerta por un posible ataque con misiles, según informó Flightradar24. Este episodio reflejó la fragilidad de las operaciones aéreas en la zona.
La situación se complica aún más por la reducción del espacio aéreo disponible, que añade presión a la industria. Muchas aerolíneas europeas ya evitaban el espacio aéreo ruso debido a la guerra en Ucrania, lo que las obligaba a operar rutas más largas.
A estas dificultades se suman ahora nuevas restricciones en Medio Oriente, lo que complica aún más las condiciones operativas.
Fuente: https://logistica360chile.cl/tensiones-en-medio-oriente-elevan-costos-del-combustible-aereo/